Identificar
un prejuicio, una tarea “sencilla” que se torna compleja
Los prejuicios forman parte de nuestra vida cotidiana e influyen en nuestras decisiones, más poco nos detenemos a pensar en ellos; voltear la mirada hacia su significado y trascendencia puede entonces resultar una actividad novedosa, retadora y no sencilla que, sin embargo, resulta imprescindible para avanzar en el desarrollo de las actitudes mentales que José Luis Espíndola (1996) precisa como necesarias para evidenciar un pensamiento crítico fuerte.
En una connotación simplificada, podemos entender al prejuicio como un supuesto que asumimos en torno a algo o alguien, sin comprobación alguna; ahora, desde una perspectiva de análisis centrada en la comunicación escrita, estos supuestos se convierten en recursos empleados por el autor para orientar la opinión del lector hacia una postura que a él le interesa destacar, pero que igualmente carecen de una evidencia que la sostenga. Identificar un prejuicio desde esta última posición requiere hacer una lectura profunda del texto que se analiza, una lectura que vaya más allá de la mera comprensión sintáctica de las ideas; llevarlo a la práctica no es tarea fácil y un ejemplo de ello es el ejercicio ahora realizado relativo a buscar y seleccionar dos textos periodísticos en los que podamos señalar la presencia de prejuicios (Inés, 2011; Herrera, 2011). Puedo afirmar que, en lo personal, ha sido una valiosa experiencia que me ha dejado importantes aprendizajes:
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Me ha ayudado a comprender
mejor cómo nuestras posiciones, discursos e incluso decisiones muchas veces
están fundamentadas sólo en apreciaciones “tomadas a la ligera” o que asumimos
como nuestras por convenir así ante otros intereses, pero que no son producto
de un pensamiento razonado y crítico.
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Me ha permitido reflexionar
sobre la importancia de detectar estas inconsistencias en un texto y con ello
tener mayores elementos para seleccionarlo o no como una fuente confiable.
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Me ha hecho tener mayor
conciencia acerca de la importancia de prestar atención a la manera en la que
escribo, empleando el o los recursos discursivos que se requieren en cada
situación pero que, necesariamente, deberán ser producto de un proceso de
análisis y razonamiento previos. Sí puedo orientar la atención del lector, pero
con fundamentos bien argumentados.
Finalmente,
puedo afirmar que esta experiencia de estudio en torno a los supuestos me ha
quedado clara en relación con el ámbito académico, pero también me ha servido
para observar, con una mirada distinta, cómo se dan éstos en mi vida cotidiana;
¿qué actitud y posición debo tomar ahora, con esta mayor conciencia?... es una
pregunta que aún me queda pendiente contestar.
Referencias:
Espíndola, J. (1996). Pensamiento Crítico, en Reingeniería Educativa. México:
Colección Biblioteca de la Educación Superior. pp. 105-106.
Inés, F. (2011, 22 de julio). Acuerdos entre
SEP y SNTE aniquilan el proyecto educativo del país. La Jornada Veracruz. Recuperado el 16 de septiembre de 2011, de http://www.jornadaveracruz.com.mx/Noticia.aspx?seccion=0&ID=110722_131619_247
Herrera, F. (2011, 3 de agosto). Abatir la
pobreza en México, un reto inaplazable. Diario
de Xalapa. Recuperado el 16 de septiembre de 2011, de http://www.oem.com.mx/diariodexalapa/notas/n2171673.htm
Hola Elo, buen trabajo el que haces trayendo a este sitio las
ResponderEliminaractividades individuales y colaborativas en las que en más de
una ocasión he tenido la oportunidad de participar contigo.
Se ve el tiempo y esfuerzo que le has invertido al estudio de
La Maestría y te felicito.
Saludos,
Ma. Isabel Pérez
Elo, me parece un trabajo bien logrado, te felicito por centrar tu atención al 100% en lo que haces, es notorio el tiempo invertido y el empeño que pones en lo que documentas, me gusta el diseño de tu blog, tan fresco y juvenil que de cierta forma contrasta con la seriedad con la que abordas cada actividad.
ResponderEliminarSaludos
Susana E.lópez F.