viernes, 2 de diciembre de 2011

¿Comunidades virtuales?

Estamos llegando al final de este curso introductorio de la Maestría en Comunicación y Tecnologías Educativas; por su modalidad de estudio a distancia, el manejo de entornos virtuales resulta indispensable pero, ¿estamos preparados para ello?, ¿lo estoy yo, en lo personal?, ¿qué expectativas o implicaciones representan las comunidades virtuales? En el siguiente texto comparto mis reflexiones al respecto.

Las expectativas que me genera pertenecer a una comunidad virtual

 
 
Decidí elegir este título para el presente escrito porque considero que precisamente la palabra expectativa es la que mejor podría definir mi sentir actual en cuanto a la experiencia de incursionar en la modalidad de estudio a distancia, dentro de la cual las comunidades virtuales resultan un elemento indispensable. Me planteo tres expectativas iniciales: aprender más de estos espacios, convertirme en un miembro activo de una comunidad virtual, cumpliendo con el desempeño que se espera de mí a su interior y adquirir los conocimientos necesarios para incorporar esta herramienta en mi ámbito profesional en un futuro.
Además de la experiencia de cursar el Módulo Propedéutico de la Maestría en Comunicación y Tecnologías Educativas, previamente había participado ya en algunos otros procesos de formación semipresencial y a distancia (de corta duración) y en ellos, si bien el tema de las comunidades virtuales resultó ser de uso común, considero que en la práctica estos espacios quedaron un tanto diluidos, integrados sólo de manera emergente con el propósito de cumplir con una actividad más del programa académico pero sin mayor trascendencia.
Por ello es que reflexiono que el primer elemento con el que se requiere contar para integrar una comunidad virtual es precisamente conocer a qué refiere este término. Al respecto, la revisión de la literatura que se nos propuso en el Módulo Propedéutico en torno a las comunidades virtuales me ha permitido integrar un concepto más claro acerca de las mismas, su significado e implicaciones; concepto que si bien ahora tiene preponderantemente una base teórica, con seguridad se irá modificando y enriqueciendo conforme se vaya consolidando nuestra propia comunidad académica.
Por otra parte, esta misma lectura me ha llevado a reflexionar en torno a la acción de haber integrado en este primer módulo una Red de Apoyo (con tres compañeras más) y considerarla precisamente como una experiencia ya cercana a la conformación de una comunidad virtual, puesto que hemos sido un equipo permanente que ha venido trabajando de manera coordinada para la realización de diversas tareas (tanto las asignadas por parte de nuestros tutores, como algunas más que hemos decidido compartir para apoyarnos en nuestro aprendizaje); y hemos logrado mantener una comunicación fluida, respetuosa y asertiva en lo general.
Estoy consciente de que una comunidad virtual es un entorno más amplio que requiere, entre otros elementos, de procesos definidos que regulen su dinámica, de la presencia permanente de una figura que modere las aportaciones y, sobre todo, que demanda una participación comprometida e informada de todos sus integrantes; es sobre este último aspecto en el que recae la segunda de mis expectativas, puesto que opino que no sólo por el hecho de formar parte de un grupo de estudiantes de un posgrado ya podemos desempeñarnos con éxito en un entorno virtual de aprendizaje compartido, sino que se requiere de un intenso trabajo de preparación personal al respecto.
Y es a la luz de esta perspectiva que encuentro acertada la incursión de la temática de comunidades virtuales precisamente al final de este trayecto formativo de inducción que representa el Módulo Propedéutico, porque para estar en posibilidad de desempeñarnos como miembros de un grupo así requerimos de un perfil básico que nos permita estar en similares circunstancias y manejar un lenguaje común; aquí es donde encuentran su lugar entonces las herramientas adquiridas en torno a las cuatro competencias nodales de este curso introductorio: el pensamiento crítico, la comunicación escrita, el uso de la tecnología y el estudio independiente.
Haciendo un ejercicio de autoevaluación en torno a esas cuatro competencias, en este momento considero contar con los elementos necesarios para poder incursionar en una comunidad virtual, aunque claro está, esto deberé demostrarlo en la práctica diaria, a través de mis intervenciones, aportaciones y comportamiento en la plataforma.
Finalmente, la tercera de mis expectativas la planteo como una meta a largo plazo; mi ámbito de trabajo es la formación docente y considero que las comunidades virtuales, así como otras herramientas digitales, pueden constituirse como medios eficientes para apoyar los procesos de capacitación y actualización del magisterio en servicio; pero para ello se requiere de un sólido conocimiento y dominio al respecto y éste no se adquiere de manera inmediata, sino que es producto del ejercicio continuo y el aprendizaje permanente.
He planteado mis expectativas en torno a la comunidad virtual, ahora surge en mí la inquietud de preguntarme si podré cubrir aquellas que precisamente en esta comunidad se tenga acerca de mi desempeño… si bien no lo puedo responder ahora, sí puedo afirmar que pondré todo mi esfuerzo, dedicación y empeño para que así sea.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Las mentes... de Gardner

Las obras de H. Gardner resultan de consulta indispensable en quienes estamos inmersos en la tarea educativa. En esta ocasión, tuve la oportunidad de leer y reseñar un capítulo de uno de sus libros, que comparto ahora como una invitación para conocer más de los aportes de este reconocido especialista.


La mente disciplinada*, de Howard Gardner
Howard Gardner es un psicólogo e investigador de la Universidad de Harvard que en el ámbito educativo es ampliamente conocido por sus estudios en torno a las inteligencias múltiples; en una de sus obras, titulada Las cinco mentes del futuro. Un ensayo educativo (2005), dedica el segundo capítulo al tema de la mente disciplinada. En él, a lo largo de 18 páginas de un texto fluido, claro y que se apoya en múltiples ejemplos, describe la necesidad de formar en las nuevas generaciones un pensamiento disciplinario que trascienda al conocimiento como fin en sí mismo.
¡Una aseveración preocupante! Gardner plantea en los inicios de este capítulo que un gran número de estudiantes, desde secundaria hasta universidad, no es capaz de explicar un fenómeno que resulte nuevo para ellos pero cuyo esclarecimiento se encuentra fundamentado en lo que ya han estudiado en clase; situación que también se extiende a sus posibilidades reales para expresar opiniones propias o para inferir causas o consecuencias de sucesos de su realidad; este hecho, asevera, no es privativo de una cultura en particular, sino que resulta común a todas las sociedades humanas.
La formación de mentes disciplinadas. Desde una postura crítica, el autor hace un recorrido por la historia de la educación y por las distintas áreas del conocimiento, en el cual va incorporando un sinnúmero de ejemplos que demuestran cómo, aún en la actualidad, se continúan promoviendo técnicas de memorización y reproducción de saberes que se adquieren con fines inmediatos de acreditación, pero que pronto se olvidan; así, cuando un alumno intenta explicar un fenómeno, lo hace echando mano de los conocimientos factuales y no de los elementos sistemáticos de aprendizaje que, en teoría, debiese brindarle el sistema educativo. Asimismo, realiza una clara diferenciación entre el estudio de materias y las disciplinas, definiendo estas últimas como una manera característica de concebir el mundo. Con este panorama como premisa básica, Gardner expone la necesidad de formar “mentes disciplinadas”, presentando una serie de cuatro pasos básicos para lograrlo; una mente disciplinada, afirma, provee en los estudiantes formas complejas de pensamiento orientadas hacia la comprensión, mismas que se evidencian en opiniones auténticas y fundamentadas.
La ausencia de una mente disciplinada, el otro lado de la situación. ¿Qué pasa con las personas que no logran el desarrollo de un pensamiento disciplinario? Gardner expresa un panorama extremo y poco alentador para ellas pues las concibe como sujetos que carecen prácticamente de instrucción y que, por lo tanto, no pueden entender los cambios y sucesos del mundo actual, afirmando incluso que llegan a experimentar sentimientos de rechazo y antagonismo hacia quienes logran una verdadera comprensión. Una concepción radical sin duda alguna, que sería conveniente analizar a profundidad.

Interrogantes pendientes. A lo largo del capítulo, Gardner logra convencer al lector acerca de la importancia de formar una mente disciplinada mas no aporta propuestas sobre cómo implementar esta formación en los sistemas educativos: ¿con qué metodologías?, ¿enfoques?, ¿estrategias?... Además, un elemento que está ausente en su análisis es el del rol del docente para asumir este reto y, aún más allá, habría que preguntarse ¿los maestros que ahora están en las aulas, y cuya formación precisamente fue en ese ambiente escolar que el autor escruta con profundo detenimiento, están en posibilidades de formar este tipo de nuevos ciudadanos del mundo? El texto de Gardner es inquietante, pero funciona como un perfecto detonante para indagar más acerca del tema y sus implicaciones.

* Gardner, H., (2005), La mente disciplinada, en Las cinco mentes del futuro. Un ensayo educativo. Barcelona: Paidós, pp. 23-40.

domingo, 13 de noviembre de 2011

¿Infoxicándonos?

Con mis compañeras de la Red de Apoyo estuvimos revisando alguna información acerca del término "infoxicación"... comparto aquí las notas obtenidas en esta actividad colaborativa.


Con respecto a la “infoxicación"…

Quizá ya todos hayamos escuchado el término “infoxicación”, referido al hecho real y actual de estar sobreexpuestos a una enorme cantidad de información que la  Internet nos proporciona, a nuestro entender esta característica también puede  tener aspectos positivos, negativos e interesantes, el reto para cualquier usuario sería saber discriminar entro lo valioso y  lo irrelevante para no perdernos en ese “mar de información”.

Positivo
La disponibilidad de todo tipo de información que permite su fácil acceso a las más diversas audiencias, lo cual ubica al  internet  como un recurso informativo democrático puesto que  no hace distinción de posición social, intelectual, o de afiliación de ninguna índole. Simplemente encendemos una computadora, accedemos a la red de redes y ¡listo!


Negativo
La cantidad ilimitada de documentos que puede llegar a proporcionar la red y que no necesariamente ofrece garantía de ser verídica y confiable aunado al hecho de  que podemos encontrar la misma información publicada en diversos  sitios; es decir que es inexistente algún tipo de control para no repetir información que ya se subió previamente, lo que da  por resultado la sobresaturación de datos que no aportan nada nuevo o diferente.


Interesante
Dado que internet es un recurso de comunicación que se actualiza permanentemente, nos posibilita estar al día en cuanto a publicaciones muy especializadas o de tipo científico que de otra forma sería imposible conocer.

domingo, 30 de octubre de 2011

¿Prejuicios?

Nuevamente me encuentro mirando algo conocido, desde una perspectiva diferente. Hasta ahora, el término "prejuicio" para mí era sinónimo de subjetividad, de creencia, pero no había prestado atención a ello como algo que pudiese interferir en un texto y desviar su objetividad. A continuación comparto las reflexiones que me dejó esta actividad.

Identificar un prejuicio, una tarea “sencilla” que se torna compleja

Los prejuicios forman parte de nuestra vida cotidiana e influyen en nuestras decisiones, más poco nos detenemos a pensar en ellos; voltear la mirada hacia su significado y trascendencia puede entonces resultar una actividad novedosa, retadora y no sencilla que, sin embargo, resulta imprescindible para avanzar en el desarrollo de las actitudes mentales que José Luis Espíndola (1996) precisa como necesarias para evidenciar un pensamiento crítico fuerte.

En una connotación simplificada, podemos entender al prejuicio como un supuesto que asumimos en torno a algo o alguien, sin comprobación alguna; ahora, desde una perspectiva de análisis centrada en la comunicación escrita, estos supuestos se convierten en recursos empleados por el autor para orientar la opinión del lector hacia una postura que a él le interesa destacar, pero que igualmente carecen de una evidencia que la sostenga. Identificar un prejuicio desde esta última posición requiere hacer una lectura profunda del texto que se analiza, una lectura que vaya más allá de la mera comprensión sintáctica de las ideas; llevarlo a la práctica no es tarea fácil y un ejemplo de ello es el ejercicio ahora realizado relativo a buscar y seleccionar dos textos periodísticos en los que podamos señalar la presencia de prejuicios (Inés, 2011; Herrera, 2011). Puedo afirmar que, en lo personal, ha sido una valiosa experiencia que me ha dejado importantes aprendizajes:

-        Me ha ayudado a comprender mejor cómo nuestras posiciones, discursos e incluso decisiones muchas veces están fundamentadas sólo en apreciaciones “tomadas a la ligera” o que asumimos como nuestras por convenir así ante otros intereses, pero que no son producto de un pensamiento razonado y crítico.

-        Me ha permitido reflexionar sobre la importancia de detectar estas inconsistencias en un texto y con ello tener mayores elementos para seleccionarlo o no como una fuente confiable.

-        Me ha hecho tener mayor conciencia acerca de la importancia de prestar atención a la manera en la que escribo, empleando el o los recursos discursivos que se requieren en cada situación pero que, necesariamente, deberán ser producto de un proceso de análisis y razonamiento previos. Sí puedo orientar la atención del lector, pero con fundamentos bien argumentados.

Finalmente, puedo afirmar que esta experiencia de estudio en torno a los supuestos me ha quedado clara en relación con el ámbito académico, pero también me ha servido para observar, con una mirada distinta, cómo se dan éstos en mi vida cotidiana; ¿qué actitud y posición debo tomar ahora, con esta mayor conciencia?... es una pregunta que aún me queda pendiente contestar. 


Referencias:

Espíndola, J. (1996). Pensamiento Crítico, en Reingeniería Educativa. México: Colección Biblioteca de la Educación Superior. pp. 105-106.

Inés, F. (2011, 22 de julio). Acuerdos entre SEP y SNTE aniquilan el proyecto educativo del país. La Jornada Veracruz. Recuperado el 16 de septiembre de 2011, de http://www.jornadaveracruz.com.mx/Noticia.aspx?seccion=0&ID=110722_131619_247

Herrera, F. (2011, 3 de agosto). Abatir la pobreza en México, un reto inaplazable. Diario de Xalapa. Recuperado el 16 de septiembre de 2011, de http://www.oem.com.mx/diariodexalapa/notas/n2171673.htm


En relación con los foros...

Cuando detectamos una o más áreas de mejora en nuestro desempeño académico, es importante empreder acciones al respecto; he aquí algunas reflexiones e ideas que me he propuesto llevar a cabo en torno estos espacios de interacción. 

¿Cómo mejorar mi participación en los foros de discusión?

Los foros de discusión constituyen una importante herramienta en los modelos de educación a distancia, pues a través de ellos se puede establecer un diálogo abierto entre los integrantes de un grupo no presencial; sin embargo, su aprovechamiento máximo requiere de ciertas características y actitudes por parte de cada uno de nosotros; en las líneas siguientes trataré de delinear aquellas que considero necesito tomar en cuenta en lo personal para lograrlo.
En primer lugar, considero que debo asumir una actitud más propositiva, que vaya más allá de la exposición de una experiencia o una postura personal y trate de generar el intercambio de puntos de vista; un aspecto que debo cuidar también en este mismo sentido es el manejo del lenguaje, procurando insertar preguntas y enfatizando que para mí es importante recibir la retroalimentación de mis compañeros.
Otro elemento que deberé atender es transitar de la lectura y revisión general de las aportaciones de otras personas, a realizar un análisis a mayor profundidad de las mismas, con el propósito de contestar a sus preguntas (si es que formulan algunas) o de compartirles mis puntos de vista al respecto. Además, considero importante empezar a aprovechar estos espacios abiertos para compartir ideas o conceptos de otros autores, que en ocasiones revisamos para complementar la bibliografía básica que todos utilizamos, pues estos referentes pueden abrirnos nuevas posibilidades de análisis.
El diseño de esta evaluación en este momento en el que prácticamente estamos a la mitad del Módulo Propedéutico me ha permitido autoevaluarme y reforzar mi desempeño. Si bien cada foro tiene un propósito definido, el cual marca la línea que orienta el sentido y tema de nuestras participaciones, considero que las acciones y actitudes aquí mencionadas me serán de permanente utilidad; este ejercicio de reflexión me ha llevado a identificarlas, llevarlas a la práctica deberá ser una constante en mis aportaciones de aquí en adelante.

Reflexionando sobre mi desempeño...

Hacer un alto en el camino siempre nos ayuda a ver nuestro desempeño desde una mirada más objetiva y crítica. Las notas que a continuación presento son la síntesis de mi proceso formativo en este Módulo en cuanto al estudio independiente, una vez transcurrida aproximadamente la tercera parte del mismo.

Estudio independiente... logros y desafíos

Perfil. He registrado en la plataforma mis datos personales (incluyendo la fotografía).

Participación en foros. He participado en todos los que se han abierto; desde mi punto de vista considero que nos hemos quedado un poco cortos en estos espacios, sobre todo en los que refieren un trabajo colaborativo previo, pues si bien sí hemos atendido las indicaciones de trabajar en equipo y después compartir nuestros productos, opino  que no se ha dado un proceso dinámico de retroalimentación con los compañeros, más bien nos hemos quedado un poco sólo en un nivel expositivo, por lo que necesitamos revitalizar estos espacios como un medio activo de interacción efectiva.

Acceso a la plataforma y comunicación con los tutores. Acceso permanente (diario, en lo posible) y canales de comunicación abiertos y efectivos, a través del correo electrónico y sesiones de chat. Visualización correcta de la totalidad de telesesiones.

Entrega de productos en tiempo y forma. He cumplido con ello, si bien ha representado un gran reto personal, dada mi carga laboral.

Trabajo en equipo. Se ha conformado con tres compañeras de una sede presencial (inclyso, he tenido la oportunidad de visitarles en ella en algunas sesiones); ha sido una experiencia muy grata y útil para este proceso formativo.



Mi camino recorrido en torno al Pensamiento Crítico

¿Soy una pensadora crítica? No creo poder brindar una respuesta absoluta, ni afirmativa ni negativa. Considero que el pensamiento crítico se va desarrollando en nosotros en la medida en la que hacemos de nuestros procesos cognitivos una actividad consciente para nosotros mismos. Comparto un ejercicio que hice al respecto y que me sirvió con este propósito.


Un ejemplo personal en el uso del Pensamiento Crítico

Una experiencia propia en la que he tenido que poner en práctica las habilidades y disposiciones del PC ha sido en el ámbito laboral en el que me desempeño.

Laboro en Educación Inicial; este nivel educativo, al igual que la Educación Básica, actualmente se encuentra inmerso en un proceso de reforma curricular. El esquema de formación que se ha diseñado para implementar esta reforma consiste en la capacitación de cuadros asesores estatales por parte de la Secretaría de Educación Pública, equipos que, a su vez, tienen a su cargo el diseño y desarrollo de las estrategias que resulten pertinentes para capacitar a los agentes educativos de su entidad. En mi caso, soy integrante precisamente del equipo asesor de Veracruz, por lo que mi trabajo consiste en coordinar, junto con mis compañeras, las acciones de esta reforma que se operan en el estado. Es un proceso complejo y por ello quise ponerlo como ejemplo en torno al PC, pues un pensamiento de este nivel es precisamente el que se requiere para formarnos y poder apoyar la formación de los demás.

A continuación describiré de manera muy general en qué consiste este proceso. En primer lugar, asisto a una capacitación central y en ella me dan a conocer una propuesta curricular distinta a la que hasta ahora se ha venido operando; ésta se fundamenta en una serie de nuevos conocimientos y aportes de distintas disciplinas en torno al desarrollo de la primera infancia y su importancia, mismas que a su vez son el marco para la implementación de una nueva metodología de trabajo con los niños de 0 a 3 años en los Centros de Desarrollo Infantil, en la que se demanda además un rol distinto en los agentes educativos que los tienen a su cargo.

En definitiva, puedo afirmar que el proceso de apropiación que he debido hacer para conocer esta nueva propuesta curricular me ha implicado la puesta en práctica de las habilidades cognitivas del PC, ¿por qué? Pues porque he tenido un acercamiento sistemático a la información novedosa y actualizada que nos han presentado (los avances de las neurociencias, por ejemplo), misma que he tenido que entender y explicarme (interpretación), así como revisarla a profundidad para identificar sus elementos y relaciones (análisis) y reconocer su pertinencia pedagógica, más allá de verla únicamente como una instrucción educativa que debe acatarse (evaluación). Una vez que he logrado esta apropiación personal, debo proyectar una estrategia de capacitación (inferencia) para los agentes que laboran en nuestro nivel educativo, misma que debe partir del diagnóstico estatal y de la determinación de los contenidos básicos que deben conocer y dominar, así como de las modalidades de trabajo que se utilizarán para ello: cursos o talleres, por citar un ejemplo. En el momento de ponerla en práctica, es decir, cuando ya estoy como facilitadora en un proceso de capacitación, necesito expresar de manera clara y precisa los argumentos que he construido en torno a las temáticas que esté abordando (explicación). Al término de esta experiencia formativa, necesariamente requiero valorar en qué medida se alcanzaron los objetivos que se tenían planteados al respecto y evaluar mi propio desempeño, a fin de poder reafirmar aquellos conocimientos que me haga falta apuntalar más o reorientar incluso mis formas de trabajo, para estar a la altura de lo que se requiere de un facilitador cuya tarea fundamental es convertirse en una figura de asesoría confiable y eficaz (autorregulación).

Con este ejemplo en lo absoluto pretendo afirmar que soy una pensadora crítica, sino que sí he requerido aproximarme a las habilidades que este tipo de pensamiento contempla y no sólo en el ámbito laboral (que es al que he aludido ahora) sino en mi vida cotidiana. Formarnos como pensadores críticos es, considero, una tarea de vida.


¿Ser autogestivo? una visión compartida


Desde mi punto de vista, la construcción de escritos reflexivos por dos o más autores, representa un reto interesante, puesto que demanda un ejercicio previo de apertura, escucha activa, empatía, respeto a otros puntos de vista y la toma de acuerdos; este texto fue breve, sin embargo, considero que constituyó un ejercicio valioso en torno a todos estos elementos; la experiencia fue gratificante.


Reflexión sobre el ser autogestivo en el proyecto de
 educación a distancia del CECTE (en binas)



Coincidimos en que ser autogestivo en este modelo de educación a distancia significa desarrollar y utilizar habilidades de organización, planeación y autoevaluación en relación con nuestro propio aprendizaje, de tal manera que nos estamos auto formando como gestores de nuestra educación y asumiendo el reto de estudiar y a la vez evaluar nuestros avances.

Hasta el momento, para hacer frente a dicho modelo hemos tenido que ir adquiriendo el hábito de establecer rutinas de estudio tanto individuales como en equipo; éstas últimas, han requerido hacer una formal invitación a otros compañeros para realizar determinadas tareas, lo cual es también una actividad de autogestión que además redunda en el reforzamiento de habilidades mentales fuertes tales como la empatía, perseverancia y humildad intelectuales.

Adaptarnos al proyecto del CECTE que combina el estudio independiente con el trabajo colaborativo ha sido al mismo tiempo complejo y satisfactorio, pues ambos aspectos resultan complementarios entre sí y enriquecen nuestro proceso de aprendizaje al brindarnos la oportunidad de formarnos como personas flexibles con capacidad de resolver problemas de manera individual y grupal.


Ma. Isabel Pérez Paredón, Sede Querétaro
Eloína Campos Jiménez, Sede virtual

El reto de construir en equipo...

En esta ocasión no compartíré aquí un texto o producto específico, sino la reflexión acerca de las implicaciones que tiene el trabajo en equipo ya en la práctica. Ante la instrucción de elaborar en colaborativo una estrategia de lectura y otra más para la búsqueda de información en Internet, en nuestro equipo nos dimos a la tarea de expresar, en primer lugar, nuestras formas de trabajo personales para realizar estas actividades; a continuación, de encontrar puntos de coincidencia y divergencia entre éstas y, finalmente, a llegar a un acuerdo para diseñar las estrategias comunes que se nos solicitaron.

El proceso pareciera sencillo, pero en la práctica no lo es tanto; el elemento indispensable para poder llegar a un consenso es la actitud y postura de pensamiento de cada uno de los integrantes. ¿qué sustento tienen, por ejemplo, nuestras formas de trabajo personales?, ¿podemos argumentar el porqué hacemos dicha actividad de una forma determinada?, ¿tenemos disposición y apertura para tratar de entender formas de trabajo distintas?, ¿reconocemos que esas formas son tan valiosas como las nuestras y que, incluso, pueden dar mejores resultados?, ¿tenemos la disponibilidad mental y emocional para construir un producto "diferente" al que podríamos haber elaborado en lo individual?

No es el propósito de estas líneas valorar si estas estrategias (correspondientes a la comunicación escrita y al uso de la tecnología, respectivamente) fueron acertadas o no, sino tomarlas como pretexto para empezar a cuestionarnos sobre nuestros procesos de construcción de aprendizajes, destrezas cognitivas y actitudes mentales...



De búsquedas, a búsquedas...

Comparto esta breve reflexión elaborada después de realizar un ejercicio en el que tenía que elegir un texto académico y aplicar en él la lista de cotejo elaborada en una sesión anterior; en él narro la experiencia que tuve al seleccionar un documento en la Red; considero que me ayudó a reforzar mis competencias en torno al Uso de la Tecnología.


Una experiencia personal en torno a la búsqueda de un texto académico
 en la Internet

Texto analizado:

Fontcuberta, M. (2001). Comunicación y educación: una relación necesaria, en Cuadernos de Información, 14, 141-147. Recuperado el 25 de agosto de 2011, de http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2938303

Quiero compartir mi experiencia de búsqueda en la Red en relación con este texto, porque representó un ejercicio significativo en relación a lo que hemos estado revisando a partir del texto de Moreneo (2005)[1].
Si bien el texto lo localicé vía la búsqueda en el Portal de Google, cuando llegué a él resultó que la ruta de acceso era a través de la Fundación Dialnet, de la Universidad de la Rioja, quien lo indexa como documento PDF. Cuando quise irme a la fuente directa, que es la Página Web de la revista Cuadernos de Información, no encontré la liga hacia este número, sin embargo, esta búsqueda me permitió conocer la línea editorial de esta publicación, información que se constituyó en una de las razones que me llevó a seleccionarlo. Considero que detenernos a revisar estos referentes nos puede dar mayor certeza en el momento de seleccionar una fuente informativa que resulte confiable y de calidad.

Una vez que confirmé esta información, volví al Portal de la Fundación Dialnet y, verificando que es una página académica perteneciente a una comunidad universitaria y que además constituye una hemeroteca que aglutina una importante base de datos de artículos científicos, confirmé mi decisión de trabajar en el artículo seleccionado.
 
Este ejercicio me permitió avanzar en mis procesos de búsqueda por Internet, tomando en cuenta sobre todo, la validez y reconocimiento de las fuentes, tanto primarias como secundarias.






[1] Monereo, C. (Coord.) (2005). “Aprender a buscar y seleccionar en Internet”, en: Internet y competencias básicas. México: Graó.


Potenciando el trabajo en equipo...

El intercambio de ideas, opiniones y perspectivas constituyen importantes elementos en la construcción de nuestros aprendizajes, más aún en modalidades de estudio a distancia como en la que ahora participamos en las que corremos el riesgo de sentirnos solos. El reto es trascender el actuar de un equipo de la mera elaboración de tareas a la conformación de un pequeño colectivo de personas identificadas con un fin común que trabajan y se apoyan para crecer juntas. A continuación comparto el sentido que guía el trabajo en el equipo del cual formo parte. A la fecha, puedo constatar que ya funcionamos como una red de apoyo real, en la que estamos al pendiente no sólo de nuestros procesos, sino del avance de nuestras compañeras, así como el compromiso de respetar acuerdos, fechas de entrega de productos parciales, etcétera.



APRENDIENDO UNIDOS. Red de apoyo
Integrantes:

Ma. Isabel Pérez Paredón, alumna sede Querétaro
Diana Laura Aguado Pérez, alumna sede Querétaro
Susana Elena López Flores, alumna sede Querétaro
Eloína Campos Jiménez, alumna sede virtual

Objetivos:
1.   Mantener firmes los propósitos académicos personales, con apoyo de nuevas ideologías y perspectivas, basándonos en la formación profesional de cada integrante y considerando los nuevos enfoques que poco apoco vayamos integrando al conocimiento que el curso propedéutico nos proporcione.

2.   Fortalecer el desempeño de los integrantes en la realización de las actividades propias del Módulo Propedéutico a través de la identificación de fortalezas y áreas de mejora individuales y colectivas.

Acerca de los textos académicos

¿Qué criterios seguimos para decidir si un texto es una fuente confiable o no? En esta actividad hicimos un ejercicio (primero individual y luego por equipo) precisamente encaminado al esclarecimiento y fundamentación de aquellos indicadores que nos permiten determinar si un escrito cubre con los requerimientos indispensables (tanto de forma como de contenido) para ser considerado un texto académico; el producto final fue una lista de cotejo que, en lo personal, he seguido utilizando como una herramienta de análisis útil que eficienta mis búsquedas de información.



La revisión de textos académicos a partir de una lista de cotejo.
Reflexiones en equipo

·         Una lista de cotejo es una herramienta útil para hacer una revisión exhaustiva de un texto académico.
·         La aplicación u observancia de los criterios apuntados por Teberosky[1] en nuestros propios textos nos permite aproximarnos a la construcción de escritos más acabados.
·         La información que proporciona Teberosky se complementa de manera directa con las funciones de la lengua que maneja Jakobson: como escritores, debemos tener claro qué función deseamos enfatizar en nuestro texto y, de manera paralela, tomar en cuenta los criterios que apunta Teberosky para cuidar la coherencia y claridad del mismo.
·         El ejercicio nos permitió integrar nuestros conocimientos previos acerca del cómo elaborar un texto (como lo hemos venido haciendo tradicionalmente) y ahora confrontarlos con los criterios formales, lo que nos permite reafirmar algunos saberes y reorientar otros más.
·         Contar con estos criterios brinda una perspectiva diferente para acercarnos incluso a textos  ya conocidos y encontrar en ellos elementos o aspectos que antes no nos resultaban evidentes.
·         La aplicación de estos criterios nos permite la posibilidad de emitir juicios de valor en relación con su validez, confiabilidad y pertinencia para los usos que deseamos obtener.



[1] Teberosky, A. “El texto académico”. En: Castelló, M. (Coord.)  (2007). Escribir y comunicarse en contextos científicos y académicos. España: Graó. pp. 17-46

sábado, 29 de octubre de 2011

Estrechando lazos...

Este texto lo elaboré a partir de mi asistencia a la sede presencial de Querétaro en una de las sesiones iniciales; ahí conocí personalmente a las compañeras con las que ya venía trabajando vía correo electrónico y para mí fue una experiencia altamente significativa.



Una alumna de sede virtual en su primera experiencia en una sede presencial:
conociendo a mis compañeras

Acabo de regresar a mi ciudad después de haber tenido la oportunidad de estar en la sede presencial de la Universidad Autónoma de Querétaro, en la ciudad del mismo nombre, donde tomé la quinta sesión del Módulo Propedéutico; ahí conocí al maestro que está como responsable de la misma y a las compañeras que integran este grupo; ha sido una experiencia muy grata, de hecho ya trabajaba desde antes de ese día con 2 de ellas en las actividades colaborativas (a quienes había contactado vía el correo electrónico). Tengo el propósito de seguir asistiendo a tomar ahí otras de las sesiones presenciales, pues considero que estos espacios de contacto personal apoyan y retroalimentan de manera importante este proceso formativo en el que me encuentro inmersa.

Usando la tecnología...

Esta es una reflexión personal acerca de una actividad que, hasta antes de realizarla como una tarea específica dentro del Módulo, la pensaba como un proceso cotidiano y no relevante en sí misma. Considero que ha sido uno de los primeros pasos para desarrollar la competencia en el Uso de la Tecnología como una acción consciente e importante.


MI BÚSQUEDA DE INFORMACIÓN EN INTERNET: una experiencia retadora (síntesis)


Generalmente  vemos la búsqueda de información en la Red o en otras fuentes como un medio, como el mecanismo a través del cual tendremos acceso a éste o aquél conocimiento que necesitamos; sin embargo, creo que muy pocas veces realizamos esta indagación como el fin, como nuestro propósito en sí. Hacerlo nos lleva a un actuar más consciente al respecto y, al menos en lo personal, ahora me he cuestionado hasta dónde estoy preparada para hacer una búsqueda eficiente, rápida y de calidad.

De manera empírica ya venía aplicando algunos criterios para indagar información (como usar la búsqueda en la herramienta de libros de Google, no quedarme con las primeras opciones que aparecen en los listados de resultados, o leer varias de ellas antes de elegir alguna) lo hacía sin mayor claridad al respecto, sólo porque me funcionaban; sin embargo, esta experiencia me llevó a darme cuenta también de que tenía algunas confusiones, además de que fue un buen ejercicio precisamente para darme cuenta de cuánta información podemos encontrar y que ésta, no en todos los casos resulta la más correcta u objetiva. Definitivamente un factor que enriqueció enormemente esta actividad fue el trabajo en equipo; desde siempre he reconocido que la interacción con  los demás es un elemento crucial para nuestro aprendizaje; esta experiencia confirma y afianza más en mí esta idea que resulta básica para emprender con éxito cualquier proceso formativo.

Este ejercicio ha representado un reto: el reto de detenerme un momento y documentarme antes de hacer una actividad que, se supone, ya sabía hacer; el reto de hacer una propuesta y validarla con otras personas y esperar a llegar a un acuerdo para poder avanzar; y, lo más importante en mi opinión, el reto de hacerme consciente de que necesito y puedo aprender otras formas y procedimientos para eficientar mi tiempo y mi desempeño. Gracias por diseñar actividades como ésta que mueven nuestros esquemas.

Acerca del Estudio Independiente...


¿Qué significa incursionar en una modalidad de estudio a distancia?
Intentar dar respuesta a esta pregunta durante las sesiones iniciales del Módulo Propedéutico me ayudó a asumir un compromiso consciente sobre las implicaciones que tendría en mi vida este reto profesional; comparto mis reflexiones al respecto.


Estudio independiente: un reto, un atractivo y una posibilidad...


El estudio independiente representa, en mi caso, un elemento con diversas facetas en este proceso de inicio en el estudio de la Maestría; es, a la vez, un reto, un atractivo y una posibilidad.

Un reto porque no es una tarea fácil, retomando las ideas que apunta De los Santos (1996) en relación a concebirlo como un proceso dirigido hacia el autocontrol y la autoevaluación, podríamos aseverar que como tal se convierte en un asunto intrínseco a la persona que exige de ella su propia autorregulación, lo cual a su vez conlleva otros requerimientos y características como madurez, criticidad, libertad y equilibrio. Ahora, en lo personal ¿cuento con esta plataforma de elementos? La respuesta que puedo dar en este momento es que sí tengo algunos de sus rasgos, pero en definitiva son aspectos que debo desarrollar y consolidar.

¿Un atractivo? ¡Por supuesto que sí!, y uno muy grande. Me considero una persona inquieta, no estática, que busca maneras diferentes de hacer las cosas; no soy alguien que espere una instrucción detallada, más bien sí orientaciones claras pero que me permitan construir mis propios procesos y ejercicios.  Así que el hecho de insertarme en un proceso formativo que me otorgue precisamente esa libertad es algo que me resulta emocionante. Retomando nuevamente a De los Santos et al. (1996), él menciona precisamente a la motivación y la iniciativa para planear acciones y solucionar problemas como parte de los aprendizajes que se pueden obtener a través de este tipo de estudio.

Finalmente, el estudio independiente para mí representa la posibilidad  de poder realizar este posgrado. En mi trayectoria profesional he tenido ya la oportunidad de participar en dos procesos formativos (diplomados) en las modalidades semipresencial y a distancia y, además de que ambos han sido gratas e importantes experiencias académicas, me han permitido conocer y practicar mis posibilidades y de aprendizaje independiente. Asimismo, el poder participar en un proceso de esta naturaleza es lo que me abre el acceso a una institución con una trayectoria académica reconocida como lo es el ILCE, aún a la distancia, pero cuya plantilla de tutores y coordinadores realizan un cuidadoso trabajo para brindarnos materiales claros y pertinentes, además de aprovechar las diversas herramientas tecnológicas que permitan nutrir nuestros aprendizajes con la interacción y el intercambio entre pares. Esta idea se refuerza con la postura de De los Santos et at. (1996) cuando afirma que “conocer (aprender) es un acto social que requiere de que el aprendiz dialogue con otros” (p. 16).

La sensación que experimento en este momento es equiparable a la expectativa que nos genera hacer un viaje: tal vez pase por algunos lugares conocidos, pero otros serán totalmente nuevos; haré actividades que ya he hecho antes, pero probablemente tenga que adaptarlas a circunstancias diferentes; pero bueno, por lo pronto tengo mi pequeña maleta de viaje, mis saberes y mis emociones ¡listos para partir!

Referencias:




  • De los Santos. E. “El estudio independiente: consideraciones básicas”. En Ávila. P. Morales. C. (1996). Estudio Independiente. México, ILCE.