viernes, 2 de diciembre de 2011

¿Comunidades virtuales?

Estamos llegando al final de este curso introductorio de la Maestría en Comunicación y Tecnologías Educativas; por su modalidad de estudio a distancia, el manejo de entornos virtuales resulta indispensable pero, ¿estamos preparados para ello?, ¿lo estoy yo, en lo personal?, ¿qué expectativas o implicaciones representan las comunidades virtuales? En el siguiente texto comparto mis reflexiones al respecto.

Las expectativas que me genera pertenecer a una comunidad virtual

 
 
Decidí elegir este título para el presente escrito porque considero que precisamente la palabra expectativa es la que mejor podría definir mi sentir actual en cuanto a la experiencia de incursionar en la modalidad de estudio a distancia, dentro de la cual las comunidades virtuales resultan un elemento indispensable. Me planteo tres expectativas iniciales: aprender más de estos espacios, convertirme en un miembro activo de una comunidad virtual, cumpliendo con el desempeño que se espera de mí a su interior y adquirir los conocimientos necesarios para incorporar esta herramienta en mi ámbito profesional en un futuro.
Además de la experiencia de cursar el Módulo Propedéutico de la Maestría en Comunicación y Tecnologías Educativas, previamente había participado ya en algunos otros procesos de formación semipresencial y a distancia (de corta duración) y en ellos, si bien el tema de las comunidades virtuales resultó ser de uso común, considero que en la práctica estos espacios quedaron un tanto diluidos, integrados sólo de manera emergente con el propósito de cumplir con una actividad más del programa académico pero sin mayor trascendencia.
Por ello es que reflexiono que el primer elemento con el que se requiere contar para integrar una comunidad virtual es precisamente conocer a qué refiere este término. Al respecto, la revisión de la literatura que se nos propuso en el Módulo Propedéutico en torno a las comunidades virtuales me ha permitido integrar un concepto más claro acerca de las mismas, su significado e implicaciones; concepto que si bien ahora tiene preponderantemente una base teórica, con seguridad se irá modificando y enriqueciendo conforme se vaya consolidando nuestra propia comunidad académica.
Por otra parte, esta misma lectura me ha llevado a reflexionar en torno a la acción de haber integrado en este primer módulo una Red de Apoyo (con tres compañeras más) y considerarla precisamente como una experiencia ya cercana a la conformación de una comunidad virtual, puesto que hemos sido un equipo permanente que ha venido trabajando de manera coordinada para la realización de diversas tareas (tanto las asignadas por parte de nuestros tutores, como algunas más que hemos decidido compartir para apoyarnos en nuestro aprendizaje); y hemos logrado mantener una comunicación fluida, respetuosa y asertiva en lo general.
Estoy consciente de que una comunidad virtual es un entorno más amplio que requiere, entre otros elementos, de procesos definidos que regulen su dinámica, de la presencia permanente de una figura que modere las aportaciones y, sobre todo, que demanda una participación comprometida e informada de todos sus integrantes; es sobre este último aspecto en el que recae la segunda de mis expectativas, puesto que opino que no sólo por el hecho de formar parte de un grupo de estudiantes de un posgrado ya podemos desempeñarnos con éxito en un entorno virtual de aprendizaje compartido, sino que se requiere de un intenso trabajo de preparación personal al respecto.
Y es a la luz de esta perspectiva que encuentro acertada la incursión de la temática de comunidades virtuales precisamente al final de este trayecto formativo de inducción que representa el Módulo Propedéutico, porque para estar en posibilidad de desempeñarnos como miembros de un grupo así requerimos de un perfil básico que nos permita estar en similares circunstancias y manejar un lenguaje común; aquí es donde encuentran su lugar entonces las herramientas adquiridas en torno a las cuatro competencias nodales de este curso introductorio: el pensamiento crítico, la comunicación escrita, el uso de la tecnología y el estudio independiente.
Haciendo un ejercicio de autoevaluación en torno a esas cuatro competencias, en este momento considero contar con los elementos necesarios para poder incursionar en una comunidad virtual, aunque claro está, esto deberé demostrarlo en la práctica diaria, a través de mis intervenciones, aportaciones y comportamiento en la plataforma.
Finalmente, la tercera de mis expectativas la planteo como una meta a largo plazo; mi ámbito de trabajo es la formación docente y considero que las comunidades virtuales, así como otras herramientas digitales, pueden constituirse como medios eficientes para apoyar los procesos de capacitación y actualización del magisterio en servicio; pero para ello se requiere de un sólido conocimiento y dominio al respecto y éste no se adquiere de manera inmediata, sino que es producto del ejercicio continuo y el aprendizaje permanente.
He planteado mis expectativas en torno a la comunidad virtual, ahora surge en mí la inquietud de preguntarme si podré cubrir aquellas que precisamente en esta comunidad se tenga acerca de mi desempeño… si bien no lo puedo responder ahora, sí puedo afirmar que pondré todo mi esfuerzo, dedicación y empeño para que así sea.

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